PRESENTAN ‘LA HERIDA ABIERTA DEL CÓNDOR’.

Organizaciones y personajes críticos al proyecto minero Mirador editaron el libro titulado “La herida abierta del cóndor”, el cual ya lo están presentando en diversas partes del país. Con la obra, según sus autores, pretenden mostrar al público aspectos que ellos consideran como “vulneración de derechos, impactos socio ecológicos y afectaciones psicosociales provocados por la empresa minera china Ecuacorriente S.A. y el Estado ecuatoriano en el Proyecto Mirador”.

Luis Sánchez, presidente de la Comunidad Amazónica de Acción Social Cordillera del Cóndor Mirador (Cascomi), señala que el escenario principal en el que se enfoca el libro es la parroquia Tundayme, del cantón El Pangui, ya que es el lugar donde se desarrolla el proyecto minero Mirador. Entre los contenidos del texto, dice Sánchez, están “desalojos forzados” contra pobladores de la parroquia, ejecutados “de manera brutal, de manera agresiva”.

Señala que por el proyecto minero se ha afectado al bosque protector Cordillera del Cóndor, y que las aguas de ríos cercanos han sido contaminadas a tal punto que, según comenta, no son aptas para el consumo humano ni de los animales.

Asimismo, refiere que en la zona los animales silvestres están siendo ahuyentados por la depredación de su hábitat. Señala que pese a que no se inicia la extracción minera en la zona, ya se ven daños.

Otro contenido que incluye “La herida abierta del cóndor” es la muerte del líder shuar José Tendetza. El presidente de Cascomi refiere que “el asesinato” del dirigente sigue impune y que esto a su vez ha causado “un gran terror” en la comunidad de Tundayme y zonas aledañas “porque la gente digamos vive una inseguridad”.

Sánchez denuncia que en la zona también han proliferado situaciones como la prostitución, alcoholismo… e incluso dice que existen condicionamientos a los pobladores de Tundayme por parte de la empresa a cargo del proyecto. Todas estas presuntas irregularidades de la empresa minera que denuncia Sánchez, según señala, se han dado con el apoyo del Gobierno Nacional.

De su parte Gloria Chicaiza, quien forma parte del equipo de investigación de este libro, señala que el mismo Estado ecuatoriano “decidió imponer proyectos mineros y decidió también constituir una institucionalidad que lo que hace es favorecer a las empresas mineras y no garantiza como debiera ser, los derechos humanos y de la naturaleza”.

Sobre el libro, refiere que dos años se demoró en recopilar la información que consta en sus páginas, con el objetivo de “dar cuenta de qué es lo que está pasando en el territorio en varias dimensiones”.

Francisco Hurtado, abogado y también parte del equipo de investigación de “La herida abierta del cóndor”, menciona que en el libro existe un análisis de “cómo las leyes facilitan el trabajo de las empresas mineras”.

Cita como ejemplo la figura de servidumbre. Señala que si bien se trata de “un mecanismo que es legalmente previsto”, éste “vulnera derechos”.

Fuente: La hora.

 

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