RÍO BLANCO

Montañas que palpitan con el corazón humedecido por los páramos y lagunas de la Cordillera de los Andes.

“Papá y Mamá están defendiendo el agua por mí”

 

Palabras de un niño de la comunidad de Río Blanco donde se asienta uno de los 5 proyectos estratégicos de mega minería metálica del Ecuador.

Este proyecto pretende ponernos en el mapa de la inversión minera internacional, ofreciéndonos al mundo como mano de obra barata, desinformada y leal que, por unos cuantos dólares, entrega su dignidad en bandeja de plata.

Con el 38% de la Provincia del Azuay concesionada y con más de 300 mil hectáreas entregadas a la mega minería, el proyecto Río Blanco, el cual se encuentra en fase de preproducción según los medios locales y datos de la empresa minera, ya ha exportado a China 330 toneladas de material mineralizado (oro y plata) entre los mese de marzo y abril de este año. Este proyecto se encuentra operado por la empresa minera China Junefield y, como todos los proyectos de megaminería, representa uno de los crímenes más grandes cometidos por el capitalismo en el Ecuador. Sin embargo, a pesar de la difícil situación por los avances del proyecto y los daños ya cometidos, aún estamos a tiempo para detener su mayor impacto sobre la naturaleza, el agua y la vida, en todas sus formas.

Junefield posee una concesión minera de 4.979 hectáreas ubicado dentro del bosque protector Mollleturo – Mullopungo y la zona de amortiguamiento del Parque Nacional el Cajas, por lo que los daños ambientales ocasionados por el proyecto influyen sobre los ríos Migüir, Chorro, Canoas, Chacayacu y Río Blanco, los cuales abastecen de agua en grandes cantidades para el consumo humano y producción de alimentos en las provincias del Azuay, Guayas y El Oro.

La mina de Río Blanco  extrae los minerales de oro y plata, con la perforación de túneles de 700 metros de profundidad, y con una extracción de 240 mil toneladas de material mineralizado al año, esto por 11 años seguidos, dando un total de 2.640,00 toneladas de material mineralizado (que representan 605.000 onzas de oro y 4,3 millones de onzas de plata). La gran cantidad de CO2 liberado a la atmósfera alteraría irreparablemente el ecosistema del Macizo del Caja incluido el Parque Nacional el Cajas y las fuentes de agua de las comunidades de Molleturo, las provincias antes mencionadas y ciudades como Cuenca, que hoy destacan por su gran calidad de agua. Se olvidan así de la importancia que tiene la conservación de los páramos para la preservación del agua y el combate contra el cambio climático.

Con este proyecto minero están siendo afectadas 72 comunidades de la Parroquia de Molleturo en sus zonas alta, media y baja, de las cuales las comunidades de Río Blanco, Llano Largo, Cochapamba, San Pedro de Yumate, Shin Alto entre otras sufren el mayor impacto.

El 08 de mayo de este año 2018, el Pueblo de Molleturo se levantó y con fuerza dijo ¡BASTA! Basta de destrucción, división, despojo, represión, abuso y violación de derechos humanos y de la naturaleza. La toma y quema del campamento minero por parte de las comunidades de Molleturo constituye un hito en la defensa del agua y la vida; este golpe de esperanza abre una grieta en el modelo económico extractivista del Ecuador. Son los pueblos y ciudadanos organizados los que harán cumplir el mandato constitucional donde el país se define como un territorio de reconocimiento a los derechos de la naturaleza, el agua, y con un modelo de desarrollo humano en armonía con la naturaleza, la libertad y la autonomía de nuestros pueblos.

A la fecha, la lucha y resistencia en la zona, que tiene una historia de más de 20 años, ha ocasionado decenas de arrestos y varios heridos; en las últimas semanas ha aumentado el uso progresivo y desmedido de la fuerza pública, llegando a estimarse la presencia de 300 policías y militares, la detención de 8 personas, entre ellas la compañera Luz Bermeo que fue arrestada cuando se encontraba asistiendo a una persona mayor afectada por las bombas lacrimógenas. Este uso de la fuerza por parte del gobierno ecuatoriano y la empresa minera China ha interrumpido la paz en Molleturo y ha ocasionado graves afecciones sociales, económicas y psicológicas en mujeres, niños, ancianos, jóvenes y adultos de Molleturo.

Por otro lado, la empresa señala que hay 126 personas de la zona trabajando para la compañía, sin embargo, lo que no se ha dicho, es que estas personas apenas trabajan 5 días al mes, ganando lo proporcional del salario básico. Cabe señalar que a muchos de los comuneros se les ha presionado a vender sus tierras, dejándoles sin vivienda y sin tierra para la producción agropecuaria, al mismo tiempo que se ha provocado la división y enfrentamiento de la población a través de la compra y corrupción de dirigentes y autoridades de todo nivel (Jorge Glass inauguró el proyecto).

Por esta situación, las familias que defienden el proyecto lo hacen por intimidación directa y una relación desigual de poder, donde la empresa llega a convertirse en su única posibilidad de ingresos en la zona. A esto agreguemos que los GADs del Azuay, Cuenca y Molleturo han olvidado a las comunidades por muchos años, dejándoles solos en este gran conflicto y luchando contra una empresa que pretende, con un par de sacos de cemento para un canchón y con empleos inadecuados y riesgosos, silenciar a las comunidades de Molleturo.

Hoy, las comunidades de Molleturo ya no quieren ningún tipo de negociación y lo único que exigen es la salida inmediata de la empresa China de sus territorios, la reversión de las concesiones mineras y la no criminalización de los defensores y defensoras del agua

Escrito por: Sombrero Rojo

Asamblea de los Pueblo del Sur

Referencias

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