CRUZ DEL SUR

Abrazado por el frío, me puse mi poncho rojo y empecé a mirarte en el atardecer de Río Blanco, encontrándote en la constelación de la Cruz del Sur, pensando en que pronto llegarás con toda la Marea Verde que traes en tu pecho y puños.

Pienso en las mujeres de los páramos andinos y nunca olvido tres imágenes que tengo en mi cabeza: 1) Una mujer defendiendo el agua, con un niño en sus espaldas mientras la policía dispara bombas lacrimógenas hacia su cuerpo. 2) La multiplicación de los alimentos, no sé cómo lo hacen, pero en su pobreza estiran tanto la pampamesa que alcanza la comida para todos incluyendo perros, gatos y otros animales. 3) Que nunca descansan, siempre tienen tareas, en un mismo día defienden su territorio, cuidan las guaguas, trabajan en la chackra y alimentan a todos en la casa. Me pregunto: ¿Las mujeres de los páramos andinos conocerán la palabra vacación o descanso?

Entre el camino polvoriento de Río Blanco aparece una compañera con una familia de borregos, es de noche y esta mojadita, viene cambiando la llave para el riego, emocionado le comento que hoy 21 de junio del 2018, día del cambio de año andino, el Municipio de Cuenca suspendió por segunda ocasión el proyecto Minero que devasta su territorio, en su mirada no hay rastro de alegría y ella me responde: lo mismo debería pasar en Chaucha, siguiendo la vía por Soldados ahí la situación está peor y nadie dice nada.

Han pasado 22 días desde la sentencia del Juez Paúl Serrano donde se dio paso a las medidas cautelaras solicitadas por las comunidades afectadas y defensores de la naturaleza, en la misma sentencia se ordenó la suspensión del proyecto minero Río Blanco en el sur de Ecuador y se dispuso el retiro de las fuerzas militares y policiales de la zona, hasta la fecha vemos poco cumplimiento de la disposición judicial y nulo interés por parte de las autoridades nacionales y provinciales, por atender a las parroquias de Molleturo y Chaucha, donde el extractivismo y colonialismo Chino, aprovechándose de la necesidades e injusticias sociales que viven nuestros pueblos andinos, sea apoderado de sus tierras y aguas, por las que incluso atraviesa el Qhapaq Ñan o también conocido como Camino del Inca.

Me voy en la Cruz del Sur y recuerdo el día que bailamos en el Caracol zapatista de Oventic y sueño luchando para que algún día el pueblo de Molleturo viva libre, sin miedos, autónomo y que su único gobierno sea el consensuado por el pueblo.

Atentamente Sombrero Rojo

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